Era una noche común, de otoño o
invierno. No estoy seguro, nunca fui bueno con fechas, épocas y cosas
así. Solo sé que estaba bastante fresco y yo como de costumbre algo
desabrigado.
Era tarde en la madrugada, cuando
terminé de apagar la computadora luego de despedirme de mis amigos de internet.
Apago la luz y abro la puerta de mi habitación, que mantengo cerrada para no
despertar a mis padres con algún ruido, como de costumbre.
Cuando salgo al comedor, noto algo,
algo raro, no sé qué era pero algo era, un mal presentimiento, una sensación
que me decía que algo estaba mal. De repente me di cuenta que estaba oscuro,
más de lo normal. No entraba la luz de la calle, como pasa normalmente,
iluminando bastante el interior de mi casa, al menos para poder caminar sin chocar
contra algo. Solo entraba la luz de la galería, pero menos de lo normal.
También noté el silencio, un profundo
silencio, ni el ruido de la heladera, ni de autos, ni perros a lo lejos, simplemente
silencio total. No se escuchaba nada además de mis pensamientos.
Nervioso y con cautela corro un poco
las cortinas de una ventana que da al frente, apenas lo suficiente para poder
ver afuera. Casi entro en pánico con lo que vi, solo había total y
absoluta oscuridad. No podía ver ni el alambre ni los ligustros que estaban
apenas a unos pasos de ahí. Estaba a punto de romper en llanto por el miedo,
pero respiré hondo y sorprendentemente me calmé por completo, como si no
hubiera pasado nada.
Me puse a mirar por otras ventanas,
pero, todo era total oscuridad a excepción de la galería.
Empecé a caminar, dando vueltas por
toda la casa, como hago todas las noches antes de dormir, pero en vez de
tontear me puse a pensar que pasaba, si me estaba quedando ciego, si era un
fantasma en la otra vida, si me golpeé la cabeza o qué. Lo peor fue que seguía
teniendo esa extraña sensación, de que algo pasaba, o que algo no estaba bien.
Ese “algo”.
Me puse a buscar las llaves de la
puerta sobre un mueble en medio de la oscuridad, pero me detuve porque
estaba haciendo bastante ruido y no quería despertar a mi papá y que me
rete. Pero recordé que fue con mi mamá a una fiesta, reunión, cena o algo, y que
volvería tarde. Eso me tranquilizó y seguí con mi torpe búsqueda.
Rápidamente encontré las llaves de la
casa, luego de unos cuantos intentos pude meterla en la cerradura y abrir la
puerta. Una briza helada me dio en la cara. Salí afuera metiendo las manos en
los bolsillos del pantalón. Pude ver que estaba lloviendo y que mi perra
no estaba, pero no me sorprendía, con el frío que hacía supuse que se fue en
busca de refugio al cuarto de atrás, donde guardamos las herramientas y esas
cosas..
No pude ver nada más allá de las
columnas en el borde de la galería, ni plantas, ni la tapia que da al vecino. Absolutamente
nada.
Volví adentro y prendí algunas luces
para buscar una linterna y una campera, pero era raro, como que no había
suficiente luz, como si los focos fallaran o como si hubiera baja tensión.
Luego de abrigarme mejor y encontrar una
linterna, salí afuera de nuevo y traté de alumbrar al fondo del jardín, pero no
logré ver mucho, solo algunas plantas y el césped. Era como si la luz no
llegara lejos, como si fuera tragada por una niebla negra, pero no era nada,
solo oscuridad, de eso estoy seguro, bueno, casi seguro.
De repente mi mente se iluminó. La
respuesta era tan clara que me sentí estúpido.
¡Estaba soñando!
Pero no era cualquier sueño, era uno de
esos sueños lúcidos, en los que tienes control, como si estuvieras despierto.
Estaba muy emocionado ya que era la primera vez que me pasaba.
¡Ahora todo tenía sentido!
Traté de calmarme para no despertarme.
No tenía idea de que hacer, o de qué podía hacer. Pensé en intentar volar pero
no tenía idea de cómo hacerlo. Un momento pensando y decidí hacer algo
simple. Cubrí mi cabeza con la capucha de mi campera y me puse a caminar hacia
el fondo del jardín.
Caminé un buen rato. Normalmente tardo
segundos en llegar al final, pero esta vez parecía no tener fin, como si mi
casa estuviera en medio de una gran llanura vacía.
Me di vuelta y apenas se veía a lo
lejos lo que supongo que era la luz de la casa. Empecé a ver a mi alrededor
para intentar reconocer algo, pero solo podía ver el suelo y la lluvia. Noté
que estaba en un camino débilmente marcado y que podía reconocerlo. Era
la marca que quedó de infinidad de viajes de ida y vuelta entre mi casa y el
cuarto de atrás. Decidí seguirlo y esta vez un poco más rápido, no quería
despertarme y solo haber visto oscuridad.
Luego de unos largos minutos y muchos
metros encontré un enorme árbol, pero no pude reconocerlo. Tenemos árboles en
mi casa, pero ninguno tan grande como este. Caminé más y encontré más árboles,
arbustos y otras plantas. Luego de algunos minutos me di cuenta que estaba en
medio de un bosque.
La verdad estaba muy contento, me
encantaba ese escenario de un bosque oscuro, el aire frío y la lluvia mojando
todo. No podía escuchar nada, ni la lluvia ni el viento en las hojas de los
árboles, pero no me importó hasta que me di cuenta de algo, que no tenía miedo.
Ese fue un grave error, darme cuenta
que no estaba asustado.
Suena tonto, pero cuando ya es de noche
y tengo que ir al cuarto de atrás, lo hago corriendo, tan rápido como puedo.
Cuando empecé a pensar en esto, comencé a imaginar cosas y me puse cada vez más
nervioso y era cuestión de tiempo en que los nervios se hicieran miedo.
Me preocupaba que el sueño se pudiera
convertirse en una pesadilla, pero no pude calmarme, empecé a recordar
películas de terror, miedos de la infancia y cosas terribles. Imaginaba como
rostros deformados y mutilados saldrían de entre los árboles, luces en el cielo
y humanoides delgados, altos y cabezones.
Intenté respirar profundo para calmarme
a toda costa, pero escuché algo detrás de mí, como si alguien o algo se
arrastrara lentamente hacia mí, o al menos eso fue lo primero que me vino a mi
mente.
Empecé a correr más rápido que nunca, cada
vez con más miedo. No sabía si ese algo me seguía, estaba demasiado
asustado como para pensar o mirar atrás.
No sé cuánto corrí, no se hacia dónde
lo hice, no me importaba. Quedé segado con agua de lluvia, o tal vez lágrimas, y
tropecé con algo y caí al barro.
Pude ver un montón de animalitos de
bosque que corrían y saltaban en todas direcciones, seguramente escapando de
mí.
Me tranquilicé bastante, seguramente no
había nada que me persiguiera, seguro era un sapo, un conejo, una comadreja o
algo así. No un monstruo o un espanto, como imaginé, solo algún pequeño animal
como los que acababa de asustar.
Me levanté, no estaba adolorido y eso
que la caída fue algo dura, tampoco estaba congelándome a pesar de que me había
mojado entero y no me sentía cansado luego de correr y caminar tanto. Eso solo
hizo que esté totalmente seguro de que estaba soñando.
Levanté la linterna del barro, la cual
por suerte seguía funcionando, miré a mí alrededor y noté que seguía en ese
camino hacia el fondo del jardín mi casa, así que lo seguí por un muy largo
rato.
Sentí como si pasaran horas y todo
parecía igual, como si caminara en círculos. Empecé con teorías locas de que ya
estuve ahí antes, que estaba siguiendo mis propios pasos y cosas así.
Las horas pasaban y pasaban, hacía cada
vez más frío y mis piernas se cansaban cada vez más y más. Ya no sabía si
estaba en un sueño, pero no podía ser la vida real, al menos tenía la esperanza
de que no lo fuera. La paranoia y el miedo volvieron, trataba de mantener la
vista en el suelo, tenía miedo de ver algo horrible rondando por el
bosque.
Decidí salir del camino, pero luego de
unos minutos terminé de nuevo en el mismo lugar, ya estaba muy cansado,
desesperado, no sabía qué hacer, quería despertar, que todo terminara y que se
me olvide todo en diez minutos, como si fuera un sueño más.
Me detuve a descansar un poco, estaba
agotado, no soportaba el sueño, el hambre ni el frío. Intenté apagar la
linterna para que no se le acaben las pilas cuando más lo necesite, pero cuando
lo hice, la oscuridad se hizo total. Fue una sensación tan horrible que no
tardé en prenderla nuevamente. Era como si las tinieblas me ahogaran. Nunca le
tuve miedo a la oscuridad hasta ese momento.
Me senté al pie de un árbol, el suelo
estaba mojado pero no me importó, yo estaba igual. Me quedé dormido
increíblemente rápido y quien sabe cuánto tiempo. Fue muy extraño dormirse en
lo que espero que sea un sueño. No recuerdo haber soñado nada, lo cual me pareció
lógico. Solo recuerdo “nada” durante un largo tiempo.
Cuando desperté sentía que estaba en
otro lugar, no reconocía nada, pero no me preocupé mucho, para empezar, me
había dormido en un lugar extraño.
Seguía lloviendo y todo estaba
completamente oscuro. En fin, me levanté y caminé nuevamente. Seguía con frío y
hambre, pero dormir me hizo bien, ya no estaba tan cansado y me sentía mejor,
no tan asustado ni desesperado.
Luego de unos largos minutos escuché
algo detrás de mí, nuevamente. No salí corriendo como lo hice antes, mantuve la
calma y miré atrás. Esperaba ver algo tan horrible que me despertara o me
matara. Si mi vida iba a ser eso, ya no quería vivir.
No sé lo que vi, pero era algo enorme que
se movía en la oscuridad. Fue como ver una pesadilla, no recuerdas que fue pero
sabes que era aterrador. En este caso solo recuerdo ver el brillo de muchos
ojos en una sola criatura. Si escribiera historias de miedo, lo describiría
como un horror de mil ojos.
Grité tan fuerte que me aturdí a mí
mismo y corrí tan rápido como pude, más lento que antes, estaba muy agotado.
Casi caigo al suelo varias veces por el cansancio. Intenté detenerme pero
escuché que me seguía, y el miedo superó
las ganas de no vivir.
Si antes estaba desesperado, ahora lo
estaba mucho más, no se me ocurre una palabra para expresar lo que sentía o lo
que cruzaba por mi cabeza.
Cuando todo parecía perdido, llegué al
final del jardín, ahí estaba, en medio lo que fue un eterno bosque, el
cuartito de atrás.
Al fin una última esperanza, corrí
torpemente esos últimos metros a lo que esperaba que fuera un refugio que me
protegiera de esa cosa que me seguía quien sabe cuánto tiempo.
Entré tan rápido que tropecé y algo
grande cayó sobre mí. Creo que fue la estantería con herramientas. El lugar era
un desastre como siempre, lleno de tierra y basura en todos lados. Más
desperdicios que herramientas.
Ahora estoy totalmente atrapado, eso
que cayó encima de mí me tiró de
espaldas al piso dejándome inmóvil y adolorido. Está completamente oscuro, al
parecer la linterna se rompió. Tengo el brazo izquierdo atrapado y el otro
apenas lo puedo mover del dolor. Casi no puedo respirar, el olor a humedad me
sofoca.
Creo que dejó de llover, no escucho
nada. Siento que insectos se mueven en mis piernas, debajo de mi ropa y
en mi cabello. Estoy totalmente desesperado, no puedo gritar, no tengo la
fuerza para hacerlo.
Ya debería haber despertado, en las
peores pesadillas ni siquiera llego a estas alturas. Lo único que puedo hacer
es repetirme a mí mismo que estoy soñando, una y otra vez.
No logro despertar, ya no sé si es real
o un sueño, trato de pensar que lo es, pero se hace cada vez difícil.
Es un sueño, debe serlo, estoy casi
seguro de que lo es, estas cosas no pasan, lo imposible es imposible.
Siempre quise que ocurriera algo
fantástico a mi vida, simplemente despertar en un mundo mágico y tener grandes
aventuras. Nunca pensé que realmente ocurriría, mucho menos imaginé que sería
una pesadilla.
Es un sueño, debe serlo, estoy casi
seguro de que lo es, estas cosas no pasan, no es lógico, tiene que ser un
sueño.
Pero… ¿y si no lo es?
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